La experiencia de Matrix Energetics — Sounds True presenta La experiencia de Matrix Energetics: desplaza tu conciencia con las energías curativas y las frecuencias ocultas del universo, con el autor, maestro y fundador de Matrix Energetics, Richard Bartlett.
I. El hombre que habla con las alfombras
Hay un hombre en Seattle que camina por los pasillos de los hoteles hablando con las alfombras. No es una metáfora: Richard Bartlett, exquiropractico, fundador de algo llamado Matrix Energetics, cuenta que en una conferencia de psicología y medicina energética se puso a comentar con un colega lo peligrosa que era la alfombra del pasillo. Tenía símbolos mayas incrustados, decía. Y esa energía maya, explicaba, arrastra una tecnología científica paleoantigua, un campo mórfico olvidado que cualquiera puede sentir si presta atención. Así que empezó a activarla mientras caminaba. Las paredes se cerraron —no de forma hostil, dice, sino amable—, el pasillo se alargó, y la realidad se distorsionó por completo. Él se echó a reír. No como Heath Ledger en El caballero oscuro, aclara. Porque Ledger, dice Bartlett, se metió de lleno en el campo mórfico del Joker, y por eso acabó como acabó. Los campos mórficos, insiste, pueden liberarte o encarcelarte; conviene elegir bien la compañía.
II. La moto, el manuscrito y el campo mórfico de eBay
La conversación deriva hacia Stephen King y la serie La Torre Oscura, que Bartlett leía cuando decidió comprarse una moto. King contaba en un posfacio que, trabajando en el segundo o tercer volumen, se fue al bar con el manuscrito, lo dejó en el asiento de su Honda Goldwing y, al arrancar, todo voló por el viento. Bartlett decidió entonces que él también quería una Goldwing. Y ahí estaba eBay, \”el campo mórfico de eBay\”. Compró una de los años ochenta, vieja y desgastada, que no giraba bien y casi lo estampa contra otro coche. Después vino una BMW, esta vez tras investigar de verdad: frenos ABS, comodidad, seguridad. La lección, dice, es hacer los deberes. Aunque en realidad, matiza, ya los hacemos todo el tiempo de forma inconsciente: siempre nos movemos hacia nuestras metas.
III. La técnica de los dos puntos
Y aquí entra el concepto central de su método: el two-pointing. Se elige un punto de referencia —el peso del pie derecho, por ejemplo— y luego un segundo punto a cierta distancia, que representa el resultado deseado. Es como el haz de radar al que se ajustan los aviones para aterrizar: uno se desvía, corrige el rumbo, vuelve al haz. Con la vida pasa lo mismo. Si lo que intentas lograr no ocurre, haces una corrección de rumbo: evalúas —eso es el hemisferio izquierdo—, haces una nueva medición y mueves la energía para alinearla con tu intención original. ¿Cómo se mueve la energía? Finger que puedes sentir cosas. No es tan difícil, dice. Todos alucinamos todo el tiempo. Basta cerrar los ojos —no mientras conduces, advierte— y tocar mentalmente la puerta de tu casa: su temperatura, su textura, si la pintura necesita retoque. \”Pedid y se os dará; llamad y se os abrirá.\” Es, dice, uno de esos ejercicios de Jesús.
IV. El miedo a las alturas y la conciencia que no cabe en el cuerpo
Bartlett cuenta que, al mudarse a Seattle, sentía náuseas y mareos al conducir por las autopistas que descienden hacia el centro. Su cuerpo parecía flotar porque su atención se iba a las azoteas de los edificios. Eso, explica, es lo que les pasa a quienes se caen desde lo alto: no calibran dónde está su espacio físico, no miden su entorno. Si uno sabe exactamente dónde están sus pies y dónde la coronilla, y lo mantiene presente, al mirar hacia arriba se queda dentro del cuerpo. Pero lo interesante, dice, es que si uno se descubre en la azotea de un edificio y eso le causa vértigo, significa que la conciencia no está restringida al cuerpo físico. Y en cuanto piensas un pensamiento, la medición ocurre: el pensamiento es la herramienta de medición, como mostró Einstein en sus experimentos mentales. Como dijo von Neumann del experimento de dos puntos, el acto de observar colapsa lo posible en lo actual.
V. El hemisferio izquierdo, ese pobre diablo
El hemisferio izquierdo, dice Bartlett con cierto cariño condescendiente, ama analizar, medir, juzgar y criticar. Hay que darle algo útil que hacer. Para detener un ataque de pánico, por ejemplo, basta con preguntarse cuál es el propósito positivo de ese comportamiento. Y una vez identificado el propósito positivo, hay que soltarlo. Porque si uno se aferra a lo que quiere que ocurra sin liberarlo, la energía no viaja: se queda en el campo bioplasmático y no interactúa con la acción a distancia. El resultado: uno espera y espera, y nada cambia.
Y aquí viene la paradoja que Bartlett disfruta: si uno hace la medición con demasiada seriedad, sin soltar el resultado y esforzándose por \”hacerlo bien\”, ejecuta una medición fuerte, que perturba la onda cuántica y la colapsa en un estado definido —el del problema. En cambio, una medición débil, hecha sin apego, permite introducir información en la función de onda sin colapsarla. Por eso, dice, a veces las manifestaciones no se cumplen: uno desea demasiado, y desea demasiado porque no confía en poder tenerlo. Y entonces repite todas las razones por las que no puede, y sentencia: \”mi vida sigue siendo un desastre\”. Una medición muy fuerte. Nada útil, salvo que ese desastre sea un vórtice, y un vórtice es un campo de torsión que también puede activarse con potencial e información. Hablará de ello más adelante.
VI. Yoda, Buda y Aleister Crowley
\”No es \’hazlo o no lo hagas, no lo intentes\’\”, dice Bartlett, corrigiendo a Yoda. \”Intentar\” implica, para él, meter mucha emoción en el asunto. Y hay una gran diferencia —Gregg Braden también la señala— entre el sentimiento, que es un espectro de frecuencia electromagnética, y las emociones, que son contenido emocional programado por el entorno, los padres, la cultura. Para acceder al estado de sentimiento hay que ir al conjunto vacío, al no-sentimiento. Por eso, cree, Buda hablaba de la ausencia de deseo: no porque no se pueda amar o disfrutar las cosas, sino porque para manifestar algo distinto hay que soltar el foco para poder desplazarlo.
Luego aparece Aleister Crowley, a quien Bartlett llama \”el físico\” —un lapsus, pues Crowley fue ocultista—, y de quien recupera su idea de la hatha yoga: adoptar la postura más incómoda posible y, al trascender el dolor, dominar el cuerpo físico. Bartlett no está de acuerdo con ese método. Prefiere las contorsiones conceptuales. ¿Para qué torturarse, dice, si ya existe un campo mórfico enorme de yoguis que lo han hecho durante miles de años? Basta con decir: \”Qué buen trabajo habéis hecho, voy a tomarlo prestado\”, y dar la orden: \”Quédate quieto\”. Funciona. \”Quédate quieto y sabe que yo soy Dios.\” Otro gran campo mórfico, reconoce. Si uno toma afirmaciones y posturas que sirvieron a grandes maestros para alcanzar resultados fiables, está realizando un experimento científico cuyos resultados ya han sido verificados. No hace falta reinventar la rueda, ni subirse a ella para que alguien te lance cuchillos.
VII. Mark Dunn, el paracaidista y la vaca sagrada
Y ahí está Mark Dunn, su socio de investigación, a quien Bartlett describe con afecto y humor como un médico naturopata extraordinario. Una vez, en la India, Dunn hacía parapente, perdió el control y su mochila se abrió en el aire: un manual de quinientas páginas para los exámenes de naturopatía cayó como una bomba sobre el país. Los niños salieron de todas partes y lo agarraron para usarlo como papel higiénico, \”probablemente un uso útil del conocimiento médico\”. Y luego aterrizó sobre una vaca, sagrada en la India. \”Buen trabajo, Mark. Une las metáforas: Oriente se encuentra con Occidente y media vaca.\”
En otra ocasión, Dunn estaba tan abierto a nuevas experiencias que Bartlett no le dijo lo que iba a hacer. Solo lo imaginó —así lo aclara— en la posición de estrella sobre una rueda, con los ojos vendados, las muñecas y los tobillos atados, y le lanzó cuchillos mentalmente. Dunn tuvo la experiencia física de girar a ciegas mientras algo amenazante le pasaba zumbando desde la nada. A eso Bartlett lo llama tracking o calibración. \”Donde dos o más se reúnen, allí estoy yo en medio de ellos.\” Ese \”yo soy\” es la conciencia del Uno en el Todo. Si dos personas pueden ponerse de acuerdo, o si uno toma dos puntos como referencia, tiene una medición, y dentro de esa medición está toda la posibilidad, toda la conciencia. La energía es transferible, dice. La energía del pensamiento es transferible. La experiencia es transferible. Por eso no hace falta meditar ni hacer yoga: basta con resonar con el campo de esa información. Aunque, advierte, eso no significa que uno pueda tomar prestada la información de un alpinista experto y lanzarse al Everest sin preparación. Eso se llama estupidez, y el campo mórfico de la estupidez es mucho más grande que el del alpinista experto.
VIII. No hagas caso a las voces
\”No hagas algo solo porque una voz te lo diga\”, advierte. \”Si te dice que saltes o que dispares a la gente, piensa antes.\” Cuenta que ha estado en iglesias, en misas católicas en latín, y que desde el balcón le venían impulsos de gritar o saltar. Cree que era su mente consciente intentando controlar una situación insostenible. Pero la moraleja es que uno puede aprender a hacer sus propias evaluaciones. Incluso algo tan simple como medir entre dos puntos puede transformar una vida, porque no importa la medición en sí, sino el potencial informativo que uno asocia a la forma de medir. Es lo que David Bohm llamaba el potencial cuántico: la información plegada que emerge en la manifestación cuando se le da algo que hacer.
Comentario breve para el lector
Qué es este texto. Es el monólogo de Richard Bartlett, creador de Matrix Energetics, transcrito de un audiolibro de Sounds True y aquí recontado en tercera persona, como si un observador lo narrara. Eso cambia el tono —desaparece la voz entrecortada y los chistes internos de Bartlett— pero conserva la estructura y las ideas.
Claves para entenderlo.
- El método de los dos puntos es su técnica central: elegir un punto de referencia, otro a distancia y soltar. Pero Bartlett insiste en que lo importante no es la técnica, sino el estado de conciencia al que conduce.
- Su crítica a las metodologías no es un rechazo de la medicina. Lo dice explícitamente: no abandonen los fármacos, la quimioterapia ni la cirugía. Lo que critica es la fijación psicológica en un protocolo fijo, que refuerza la sensación de que nada cambia.
- El \”campo mórfico de la estupidez\” es su manera irónica de advertir contra la apropiación irresponsable de información: no se puede \”tomar prestado\” el conocimiento de un experto sin preparación.
- La \”mitología cuántica\” —así la llama él mismo— usa a Bohm, von Neumann y Einstein como metáforas y relatos habilitantes, no como física rigurosa. El valor está en el efecto práctico, no en la teoría.
- Las referencias bíblicas (Lázaro, \”pedid y se os dará\”) no son teología, sino ejemplos de estados de conciencia: la idea de que la petición ya ha sido escuchada y que el tiempo no existe.
- El humor y las digresiones —las alfombras, la vaca de Mark Dunn, el Joker— son parte del método: distraen al hemisferio izquierdo para que el derecho acceda a otros estados. En esta versión narrada ese efecto se suaviza, pero la intención sigue ahí.
Transcripto entero de la charla:
Sabe que realmente ha salido de la realidad no ordinaria cuando el siguiente paso que da lo saca de la realidad no ordinaria. Es como: «Hola, alfombra. Hola, Richard». Muy inquietante cuando la alfombra empieza a responderte. Mientras no discuta contigo, sabes que tu realidad es la primaria. «No, la mía es la primaria». «Tú eres solo una ilusión en mi realidad de alfombra. Ahora es una alfombra mágica, y tú estás sobre ella». Vaya.
Estaba en el congreso de psicología —¿cómo era?— de la Asociación Americana de Psicología y Medicina Energética, algo así. ACEP, ¿verdad? No fue muy completo hasta que llegué. En la parte de psicología creo, no estoy tan seguro. En la parte de energía, tampoco.
Sí, llegué al lugar donde iba a hablar en esa conferencia y caminaba por el pasillo con otro miembro del personal, y empecé a comentar lo peligrosa que era la alfombra, porque la alfombra tenía todos estos símbolos incrustados, y reconocí algunos como un conjunto de símbolos mayas. Y mucha de esa energía maya tiene una tecnología científica paleoantigua incrustada, y eso es de nuevo un campo mórfico. Es un gran campo de energía del que nos hemos olvidado, pero está ahí y uno puede sentirlo.
Así que mientras caminaba sobre la alfombra empecé a activarla, y la alfombra empezó a hacer todas las cosas que la alfombra hace a mi alrededor, y entonces las paredes empezaron a cerrarse, pero no de forma desagradable, sino calmada, amistosa, y el pasillo empezó a parecer mucho más largo. La realidad tal como se percibía a través de mi lente perceptiva se volvió completamente distorsionada, lo cual es útil y normal para mí, y empecé a reírme. No como Heath Ledger en el Joker. Pobre hombre. ¿Entiendes algo? Si juegas en esos reinos como él lo hizo, y realmente fue a por ello en esta nueva película El caballero oscuro, se conectó al campo mórfico del Joker. No solo al Joker de Jack Nicholson, sino al campo mórfico real del Joker. Fue a por ello, fue profundo en la psicología oscura de lo que se representó como el Joker en los cómics durante muchos, muchos años, y el Joker era un asesino psicótico. No era un tipo divertido. Mataba gente porque era divertido. Y si entras en eso y te conectas al campo mórfico de eso, así es como acabas teniendo —oh, Jake para desayunar—. Sin contar los efectos del azúcar en sangre, hay otros efectos que pueden ser bastante devastadores.
Así que los campos mórficos, de nuevo, pueden liberarte y encarcelarte, y conviene elegir bien la compañía. De verdad que sí.
Ahora definitivamente voy a ver esta película porque siento que soy una obra maestra psicótica oscura, y así llamaron a la película. Así que, um, me siento bien siendo buena compañía y probablemente lo pasemos bien, ya sabes, por supuesto. De alguna manera un poco sobre —temerario psíquico, nunca temerario físico—. Simplemente no tengo la coordinación. Aprendí a montar en moto hace solo unos años porque antes la idea de la moto me daba miedo, y luego llegué a cierta edad y dije: ya sabes, estoy cansado de tener miedo a las motos. Eso se ve genial. Quiero una.
Ahora bien, ayuda si estás leyendo libros y tienes un héroe, y Stephen King se convirtió en eso cuando leía la serie La Torre Oscura. Si has leído La Torre Oscura —verás, no soy fan del terror, de nuevo por el tema del campo mórfico—, pero La Torre Oscura trata de universos paralelos y muchas otras cosas: arquetipos, universos paralelos, cómo tus pensamientos se encarnan realmente en universos separados y cómo eso luego se despliega en una serie de resultados que pueden fusionarse o converger.
Así que estoy leyendo esto. Stephen King cuenta una historia en uno de los apéndices de los libros, cuenta un posfacio, ¿verdad?, cómo estaba trabajando en, creo, el segundo o tercer libro, y tenía —bueno— él y esta enorme obra maestra, y cogió su Honda Goldwing —que en aquel entonces no tenía, ¿verdad?— cogió un Honda —katuk— su Honda Goldwing y fue al bar local, donde vivía, y se llevó el manuscrito. Así que se tomó unas cervezas y luego, muy seguramente, se subió de nuevo a la moto y dejó el manuscrito en la parte trasera, y cuando arrancó, todo voló por el viento. Mira, eso es inquietante.
Y él —supongo que es un tipo de buen carácter— como que lo recreó, o quizá tenía una plantilla. No creo que tuviera una plantilla completa, ¿verdad? Y entonces decidí: vale, eso es —ya sabes— voy a comprar una Honda Goldwing. Así que, por supuesto, está eBay, el campo mórfico de eBay, y fui a eBay y compré una rapidito. El problema es que cuando compras cosas en eBay no estás seguro de lo que compras, y si es una moto y tu vida está más o menos en juego —y no eres bueno—, quizá no quieras comprarla en eBay. Solo un pensamiento. Porque era vieja, era de los ochenta y estaba desfasada, y cuando intentas girar con ella no gira bien, y acabas chocando con otro coche o algo. Nada bueno.
Después compré una BMW, y no había ningún campo mórfico asociado. Simplemente alguien dijo que era muy buena y fui a internet e hice lo inteligente esta vez: leí sobre lo más seguro, lo que tenía frenos ABS, las capacidades de giro, lo más cómodo, etc., y entonces compré una. Así que haz tu investigación.
Hacemos nuestra investigación todo el tiempo de forma inconsciente. Siempre nos movemos hacia nuestras metas. Se podría decir que podemos hacer dos puntos de nuestras metas, manifestaciones, deseos, resultados. Esta idea de los dos puntos —todo lo que significa es, y es algo clave que enseñamos en Matrix Energetics, pero todo lo que significa es que vas a elegir un punto de referencia para empezar y luego vas a elegir un segundo punto que se medirá como tu resultado deseado.
Una de las formas en que los aviones aterrizan en un aeropuerto a cierta distancia es que tienen un haz al que se ajustan constantemente, y durante el vuelo a menudo se desvían, y entonces lo que tienen que hacer es encontrar ese radiofaro y volver a él. Así que haces estas correcciones de rumbo. Lo mismo ocurre con tu vida: si lo que intentas lograr no ocurre, haz una corrección de rumbo. En otras palabras, lo evalúas —eso es tu hemisferio izquierdo—, realizas una nueva medición. Es decir, estableces: bueno, si estoy aquí y quiero estar aquí, entonces simplemente mueves la energía para que vuelva a alinearse con tu intención original.
Ahora, ¿cómo mueves la energía para que vuelva a alinearse con tu intención original? Finges que puedes sentir cosas. No es tan difícil. No es tan difícil.
Alucinamos todo el tiempo, y apuesto a que ahora mismo, escuchando este programa, podrías cerrar los ojos —dondequiera que estés, no lo hagas mientras conduces, por favor— pero podrías cerrar los ojos y, si no estás en casa, mentalmente extender la mano y tocar y sentir la puerta de entrada de tu casa. ¿Verdad? Hazlo ahora. Extiende la mano y toca la puerta de entrada de tu casa. Ahora probablemente también puedas verla. Probablemente puedas —pregúntate qué tan fría o caliente está, cuál es su temperatura—. ¿Se siente suave? ¿Es lisa? ¿Es dura? ¿Necesita reparación la pintura? ¿Hay astillas? Ves, puedes obtener todo tipo de detalles, pero solo cuando preguntas. Si pediste, recibirás. Si llamas, la puerta se abrirá.
Así que ese es uno de esos ejercicios de Jesús: preguntas dónde está tu puerta, y luego llamas, y entonces se abre. Ahora son puertas de percepción que también puedes abrir, y esa es una de ellas. Es algo simple tomar un ejercicio como el que acabo de darte y luego aplicarlo a cualquier cosa. Puedes aplicarlo a cualquier cosa.
Una de las formas de empezar a practicar la capacidad de hacer dos puntos o de medir es —podrías usar tu pie derecho como referencia—. Simplemente siente tu pie derecho. Nota dónde está.
Una de las cosas que la gente que construyó enormes —Edipos— como el Empire State Building —tuvieron que usar cierta tribu india, y probablemente alguien en el público sepa quiénes eran, pero había cierta tribu que tenía la capacidad de estar en alto y no sentirse incómoda, y podían incluso mirar hacia abajo y sentirse bien—. Pero aquí está el secreto, y esto es lo que necesitas saber, y lo aprendí porque era muy importante —porque cuando conducía al centro cuando me mudé a Seattle, me daban náuseas y mareos cuando pasaba por la autopista hacia el centro—. Había como aliviaderos y había carreteras que bajaban, y cuando bajaba mi cuerpo sentía que flotaba hacia arriba porque notaba dónde estaban las azoteas de los edificios, y de repente pensé: ¿por qué estaba allá arriba? Y esto es lo que les pasaba a las personas, y por esto se caían, porque no calibraban dónde estaba su espacio físico. No medían su entorno.
Así que si puedes medir exactamente dónde están tus pies, y sabes exactamente dónde está la coronilla de tu cabeza, y luego permaneces atento a eso cuando conduces, si miras hacia arriba te quedas en tu cuerpo. Es un punto muy importante. Lo genial es, como ya te dije, que si conduces y te encuentras en la azotea del edificio y esto es confuso y produce ansiedad —que lo era para mí, apenas podía manejar mi coche—, eso significa que tu conciencia no está restringida a tu cuerpo físico de ninguna manera, ¿verdad? Así que tus mediciones: en cuanto piensas el pensamiento, tu medición ocurre. El pensamiento es —como Einstein te mostró en su experimento, sus experimentos mentales— el pensamiento es la herramienta para la medición. Y como te dije lo que John von Neumann dijo sobre el experimento de dos puntos, el acto de observar colapsa lo posible en lo actual. Toma la función de onda de toda posibilidad y la colapsa hasta lo que se manifiesta.
Así que siendo ese el caso, dos cosas son importantes: las perspectivas alteradas, para que lo que observes no sea siempre lo mismo, particularmente si te gustaría que algo cambiara; y también la capacidad de saber de dónde partes, de saber cuál es tu punto de medición inicial.
Así que a tu hemisferio izquierdo le encanta analizar, le encanta medir, le encanta juzgar, le gusta criticar también. Sí, así que si le das algo útil que hacer, lo hará. Todo lo que tienes que hacer, por ejemplo, para detener un ataque de pánico —una de las cosas que puedes hacer es darte cuenta de qué está intentando hacer por ti—. ¿Cuál es el propósito de —cuál es el propósito positivo de este comportamiento?—. Bien. Lo mismo con lo que estás midiendo: ¿cuál es tu resultado, cuál es el propósito positivo de hacer algo? Una vez que tienes el propósito positivo, lo siguiente que tienes que hacer es soltarlo, porque si te aferras a lo que quieres que ocurra pero no lo liberas, no viaja. Obtienes esto —simplemente se queda dentro de tu campo bioplasmático y no interactúa realmente con la acción a distancia—. Sigues centrado en el resultado y por eso nunca sale a ninguna parte. Por lo tanto, tus ingresos siguen igual, lo cual puede ser pesado, y esperas y esperas y esperas y nada cambia.
Así que si empiezas notando la sensación de tu pie derecho —muy simple, siente el peso de tu pie derecho—, ahora con tus ojos o con tu mente simplemente muévete, manteniendo la conciencia: un punto es tu pie derecho. Mantén la conciencia del peso de tu pie derecho, y puedes extender una línea punteada hacia afuera, digamos solo un pie más delante de ti, y hacer un pequeño punto justo ahí. Ahora has creado esencialmente una medición, porque empezaste con un punto de referencia inicial, luego decidiste cuánto avanzar, y luego pusiste un segundo punto cuando avanzaste esa distancia. Ahora la medición es artificial. No tienes que saber cuántos metros, centímetros, kilómetros, pulgadas, lo que sea. Eso no es importante. La distancia no es lo importante —o al menos un juicio estadístico de cuál es la distancia ciertamente no es lo importante—. Porque ¿qué pasa si intentas medirlo conscientemente? Si intentas controlar el resultado, si intentas decir: «¿lo estoy haciendo bien?», que es otra forma de intentar controlar el resultado, en cuanto haces la pregunta, dependiendo de tus respuestas habituales, pensarás que no. Porque piensas: «Bueno, no puedo sentir nada, nunca siento nada de esto. He ido a seminarios y nunca siento nada». Pobrecito de ti. Hasta que lo haces, y luego te vas a casa: «Para mí ahora sí siento cosas. ¿Ahora qué hago?». No puedes tenerlo de las dos maneras. O vas a sentir cosas o no. No puedes tenerlo de las dos maneras. Así es. Hay partes de ti que pueden sentir cosas y elegir no sentir otras, así que tienes un proceso selectivo en tu conciencia. Una vez que empiezas a darte cuenta de que ese proceso selectivo es multidimensional, este simple ejercicito te da acceso a la conciencia multidimensional.
Y en la conciencia multidimensional, si no lo haces de forma seria y no te aferras al resultado y no te esfuerzas demasiado por hacerlo bien, realizas una medición muy débil. Si realizas una medición débil, no perturba tanto las ondas. ¿Entiendes? Solo una pequeña medición débil, y la función de onda cuántica, si no está intacta, puedes introducir información en ella. Puedes estructurar potencial en la función de onda cuántica sin colapsarla en un estado de definitud. ¿Esto te explica por qué a veces tus manifestaciones no se cumplen? Te estás centrando demasiado, te estás esforzando demasiado, deseas algo demasiado. ¿Por qué deseas algo demasiado? Porque no confías en que puedas tenerlo. Si no confías en que puedes tener algo, entonces continuamente —creas— todo lo que —suplicas, imploras, te quejas, y ¿qué más haces? Piensas en todas las razones por las que no puedes tenerlo, y luego te dices que está bien, porque no puedo tenerlo, porque así son las cosas. Ahora has realizado una medición muy fuerte: «llamo a mi vida todavía una porquería». No muy útil, ¿verdad? A menos que tu porquería de vida sea un vórtice, y un vórtice es un campo de torsión, y un campo de torsión también puede activarse con potencial y con información. Más sobre eso más adelante en este programa.
La idea es muy simple: cuando intentas hacer, entonces es cuando no puedes. No es lo que dijo Yoda. Lo que dijo Yoda no es del todo correcto, aunque es esencialmente correcto, porque tienes que mirarlo de una manera muy específica. No es «hazlo o no lo hagas, no hay intento». Bien, ahora «intentar» —lo que eso significa para mí es involucrar mucha emoción—. Y recuerda que te dije que hay una gran diferencia —Gregg Braden también hace esta distinción— hay una gran diferencia entre el sentimiento, que es un espectro de frecuencia electromagnética, y los sentimientos o contenido emocional. El contenido emocional lo proporciona tu programación: tu entorno, tus padres, tu educación, tu cultura. Ese es tu conjunto de expectativas. Para acceder al estado de sentimiento, te mueves al conjunto vacío de no sentimientos.
Esto es, creo, por lo que el Buda hablaba de la ausencia de deseo. No porque no esté bien —sí, quiero decir, puedes amar las cosas, disfrutar las cosas, desear cosas— pero si quieres manifestar algo diferente o cambiar la frecuencia vibratoria de tu respuesta o cambiar la lente de tu conciencia, tienes que soltar aquello en lo que te estás centrando para poder desplazarte.
Así que es muy simple tomar ese pie derecho, soltar tu referencia de que sea tu pie, darte cuenta de que es información, y luego desplazarlo. Ahora lo que lo hace aún más interesante: si pretendes desplazar tu foco exactamente un pie, y puedes medir eso, por cierto, poniendo tu pie izquierdo delante de tu pie derecho para que avances lo que para ti sería un pie real, y luego haces esa medición. Ahora quita tu pie izquierdo y simplemente mantén el conocimiento de dónde estaba ese punto. Esto satisface a tu hemisferio izquierdo en ser exacto con las cosas, y cuando tu hemisferio izquierdo tiene una buena tarea que hacer, la hará por ti, y pensará que eso es lo importante. Está bien, pobrecito, porque lo que hace el hemisferio izquierdo es colapsar la experiencia —la experiencia, toda la información que no puedes entender desde un punto de vista perceptivo— en una serie de juicios, mediciones y análisis que construyen la réplica en 3D de lo que crees que es tu mundo real. Vale.
Así que no vamos a decir que el hemisferio izquierdo no sea algo que queremos. No queremos ser descerebrados en esto. Ciertamente no es lo que enseño en Matrix Energetics. Parece ser la salida del dilema de cómo apagar el hemisferio izquierdo. Si apagas el hemisferio izquierdo dándole mucha información mientras simultáneamente alimentas mucha información paralela, ambos lados de tu cerebro están contentos, se sincronizan y pasan a un estado muy alterado. Y puedes hacer esto con los ojos abiertos, sin respirar raro y sin sentarte en una posición muy incómoda durante mucho tiempo.
Ahora bien, la gente normalmente no usará a Aleister Crowley como referencia, pero yo no soy la mayoría de la gente. El físico Aleister Crowley dijo sobre el yoga —era un hombre muy práctico, entre otras cosas, e hizo experimentos y tenía una mente muy fina— y dijo algunas cosas geniales sobre el yoga que creo que vale la pena repetir. Dijo que el principio principal del hatha yoga era encontrar una posición, cualquier posición, que fuera máximamente incómoda. Una vez que llegabas a la peor posición posible que te causaba el mayor dolor, cuando aprendías a trascender estar en dolor en esa posición, habías dominado el cuerpo físico. Eso lo hace bastante simple, ¿no? Luego habló del control de la respiración. El control de la respiración es, por supuesto, la respiración está ligada al aliento de vida, que está ligado a la idea de si estás vivo o muerto. Y una vez que obtienes control sobre la respiración, ahora estás prácticamente en control de tus funciones autónomas y de la vida o la muerte. Y luego, una vez que tienes esas dos cosas, la mente es un poco más fácil de controlar.
Aquí está la cosa: no creo que debas pasar por todas esas contorsiones, particularmente a medida que envejeces. Simplemente no es muy divertido. Prefiero que las contorsiones sean conceptuales. ¿Por qué no darle a tu conciencia algo excepcional? Si los cuerpos no existen —y no veo razón para disciplinar el mío si es un cuerpo de información—, entonces esa posición es demasiada información para que mi cuerpo la asimile y se sienta cómodo. Y además, ¿no hay un gran campo mórfico de torturarte a ti mismo contorsionándote que estos yoguis han hecho durante miles y miles y miles de años? ¿Por qué hacerlo cuando ya han hecho un trabajo tan fino? Solo di: «Qué buen trabajo has hecho, voy a tomar prestado eso, por favor». Así que simplemente te saltas todo el «voy a sentarme en una posición muy incómoda para calmar mi cuerpo» y simplemente instilas el comando: «quédate quieto». Funciona.
«Quédate quieto y sabe que yo soy Dios». Oh, hay otro gran campo mórfico. Creo que reconozco ese. Quiero decir, Jesús, ya sabes. Probablemente sea útil. Así que si tomas afirmaciones y posiciones y sesgos perceptivos que fueron útiles para que grandes maestros alcanzaran ciertos resultados confiables, ahora estás realizando un experimento científico cuyos resultados ya han sido verificados. Bien. No tienes que experimentar y reinventar la rueda, y tampoco tienes que ponerte en la rueda y hacer que alguien te lance cuchillos, por cierto.
Hice eso con Mark Dunn —el doctor Dunn, mi socio de investigación—, es decir, hámster. No, es un médico naturopata maravilloso, posición —Clara Volant, místico—. Ni siquiera soy apto para limpiarle las botas a Don, ya sabes, porque sus pies huelen como los míos y el olor probablemente nos mataría a ambos. Pero realmente lo reverencio, y una de las cosas que realmente reverencio de él —y reverencio de ti también, y de ti que me escuchas en este programa— es que tienes ese espíritu de «puedo hacerlo» y estás dispuesto a entretenerte con lo que entretiene. Eso es útil. Y estás dispuesto a divertirte un poco y soltar algunas vacas sagradas.
Esa es otra cosa en la que Mark aterrizó. Una vez, en la India, estaba haciendo parapente y perdió el control, y llevaba su mochila y estaba estudiando para los exámenes de naturopatía, y su mochila se abrió en el aire. Este manual de 500 páginas de todo lo que se supone que debemos saber para ser médicos, que tenía que examinarse la semana siguiente, se abrió —la carpeta es de tres anillos— se abrió, cayó como una bomba sobre la India. Todos los niños salieron de todas partes y lo agarraron para papel higiénico, lo cual es probablemente una aplicación útil del conocimiento médico. Y luego aterrizó sobre una vaca, que es sagrada en la India. Buen trabajo, Mark. Une esas metáforas: Oriente se encuentra con Occidente y media vaca.
Así que Mark en un momento estaba tan abierto a nuevas experiencias que no le dije lo que estaba haciendo, y este es el punto de lo que estaba hablando. No le dije. Simplemente lo puse como en la posición de estrella sobre una rueda, le vendé los ojos, le até las muñecas y los tobillos y le lancé cuchillos. Ahora entiende, hice esto solo en mi mente. Él tuvo la experiencia física de estar vendado, girando sobre su eje y tener algo aterrador girando hacia él desde la nada. Esto es lo que llamamos rastreo o calibración.
La calibración significa que si dos o más se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. Ese «yo soy» es la conciencia del Yo Soy, o ese espíritu del uno en el todo, ¿ves? Así que si dos o más de ustedes pueden ponerse de acuerdo en algo, o si incluso toman dos puntos como referencia, tienen una medición, y dentro de esa medición está toda la posibilidad, toda la conciencia. Así que si Mark pudo tener una experiencia así, y muchas otras personas, mi hija, pueden tener la misma experiencia —más o menos, por lo que puedo decir, que la que yo tengo cuando las tengo— o puedo elegir compartirlas, transferirlas. La energía es transferible. La energía del pensamiento es transferible. La experiencia es transferible.
Ahora puedes entender fácilmente la información de patrones y la actividad a distancia como un campo, y estamos hablando de campos mórficos. Así que si estructuras la información y luego la compartes, todo lo que tienes que hacer es resonar con el campo de esa información y la tienes. Por eso digo que no necesariamente tienes que meditar o hacer yoga o hacer cualquier otra cosa. Eso no quiere decir que debas asumir que, por ejemplo, puedes tomar prestada la información de un alpinista experto y luego intentar subir el Everest sin preparación. Eso se llama estupidez. Ese es el campo de los idiotas, que es mucho más grande que el campo mórfico del alpinista experto. Adivina qué: si vas a por eso y no haces las preguntas correctas, no haces las evaluaciones correctas, ¿cuál es la probabilidad de que pienses que estás obteniendo el campo mórfico del alpinista experto y en realidad hayas accedido al campo de la estupidez? De nuevo, no hagas estupideces.
Mira, no hagas algo porque una voz te lo dijo. Si te dice que saltes o dispares a la gente, piensa antes de disparar o saltar. He estado en iglesias, en la iglesia católica —ahora es comprensible—. ¿Alguna vez has asistido a una misa católica, particularmente cuando era en latín? Es como —estoy en el balcón— dice salta, o levántate y grita. Ya sabes, es como, creo que esto es solo mi mente consciente tratando de tomar el control de una situación insostenible. Pero el punto es que puedes aprender a hacer tus evaluaciones.
Incluso algo tan simple como realizar una medición entre dos puntos, haz que sea transformador de vida, porque no es la medición lo importante. Es el potencial de información que asociaste a la forma en que mides. Es lo que David Bohm llamaba el potencial cuántico. Literalmente, es la información plegada que luego emerge en la manifestación cuando le das algo que hacer.
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